lunes, enero 10, 2005

Los calcetines de rombos

Por si alguien no lo sabe, el periódico más influyente en Barcelona (y en Cataluña) era en 1990, y continúa siéndolo hoy, La Vanguardia. Cerca de ochocientas mil personas leen a diario el buque insignia del grupo Godó . Y sobre todo la sección de cartas al director.

En el otoño de 1990 ( ¿ o quizás en el 89 ? ) no pueden ni imaginarse, queridos lectores, cuál fue la polémica estrella que, literalmente, inundó la redacción de la calle Pelayo con miles de cartas durante meses y meses.

Argumentos a favor y argumentos en contra, desde bandos irreconcilibles, se lanzaban desde las páginas de la Vanguardia como si fueran dardos envenados, haciendo imposibles las "terceras vías" de algún vocacional aprendiz de Salomón. La fina ironía y el humor que salpicó todo el debate hizo que mucha gente que no había leído un periódico en su vida se enganchara y aficionara momentáneamente a semejante ocurrencia, incluso llegando alguno de estos nuevos lectores a casos de un entusiasmo extremo tal que les impulsaba a enviar cartas al director para solidarizarse con el bando de sus amores.

Por supuesto, dada la magnitud de la riada, sesudos articulistas y no menos conspícuos intelectuales sintieron la necesidad de iluminar al pueblo sobre el asunto dede la sección de opinión y las tribuna libre del diario.

¿ Cuál era el tema que durante meses tuvo en vilo a la opinión pública catalana que esperaba cada mañana la dosis de debate necesaria para aplacar su ansiedad ? ¿ Cuál era el tema que los lectores de la vanguardia devorábamos con una pasión futbolera y una fruicción nunca vistas por esos lares ?

Muy sencillo, abran bien los ojos, agárrense a la silla, y lean. El tema de la discusión (entiéndase en sentido británico) surgió tras la publicación de una carta en la mencionada sección de cartas al director de un joven de Barcelona que aseguraba que llevar calcetines de rombos era una horterada y de mal gusto. Como se lo cuento.

Por supuesto, más de una década después, los calcetines de rombos me siguen pareciendo una horterada. :-)