Furillo y Lou Grant dos antihéroes de culto
Si nuestro primer muerto televisivo, como comenté en un post anterior, fue el amigo Félix, nuestro primer susto televisivo fue Diana. Sí, la Diana de V, la mítica serie de los largatos. ¿Quién puede olvidar ese momento entre el asombro y la estupefacción donde la belleza explosiva de la susodicha se transformó en una verde masa de escamas con hambre de ratones? ¡ Menudo momento !
La serie V nos cogió en edad muy infantil y nos entretenía. En esa época no pedíamos mucho más a la televisión y con cuatro efectos especiales y una trama simplona de buenos y malos permanecíamos atentos a la pantalla, con los ojos como platos, mientras devorábamos con ansia el Phoskitos, Tigretón o el Bony de turno.
A medida que fuimos creciendo y adentrándonos en la adolescencia, pasamos del 12-1 a Malta a ser más exigentes, incluso podíamos quedarnos delante de la tele hasta horas que unos años antes parecerían intempestivas y prohibitivas. Si tengo que destacar dos series de ficción de los 80 , buenas, realmente buenas, de calidad y con argumentos muy trabajados esas eran "Lou Grant" y "Canción triste de Hill Street".
En Lou Grant, se recreaba la redacción de un periódico (Los Angeles Tribune) y en cada capítulo Lou, Billie, el fortógrafo "Animal", Charlie, Joe Rossi y la señora Margaret Pynchon nos deleitaban con tramas y problemas típicos de la profesión periodística. Los guiones eran muy elaborados y realistas, incluso se puede decir que con el paso del tiempo no han perdido actualidad muchos de ellos. Más de una vocación periodística surgió de esa serie en alguno de los varios pases en que la "echaron".
Por otro lado, Canción Triste de Hill Street, destacaba en primer lugar por su música. ¡Excepcional!. Esta serie narraba la vida cotidiana en una comisaría neoyorquina. Aunque era una película coral, el protagonista más destacado era el capitán Furillo, un antihéroe que encajaba perfectamente en esa atmósfera de cierta melancolía que rodeaba la serie.
En las tramas se mostraba la cara más humana de los personajes: sus miedos, sus flaquezas, sus relaciones personales. Nada que ver con las series policiacas anteriores, tipo los hombres de Harrelson o Starsky y Hutch, con guiones predecibles y donde lo que primaba era la acción. Nada que ver.
¿quién no recuerda frases míticas como "Tengan cuidado ahí fuera" o " vayan a por ellos antes de que ellos vengan a por vosotros" que decía tras cada charla matinal a sus hombres el sargento Esterhaus. Genial serie, una obra maestra.
Lou Grant y Blue Street Hill, son dos series de culto. Sin duda de lo mejor que la televisón nos ha ofrecido en series de ficción. Muchas de las series que hoy pueblan las televisones han bebido claramente en estos dos clásicos.
La serie V nos cogió en edad muy infantil y nos entretenía. En esa época no pedíamos mucho más a la televisión y con cuatro efectos especiales y una trama simplona de buenos y malos permanecíamos atentos a la pantalla, con los ojos como platos, mientras devorábamos con ansia el Phoskitos, Tigretón o el Bony de turno.
A medida que fuimos creciendo y adentrándonos en la adolescencia, pasamos del 12-1 a Malta a ser más exigentes, incluso podíamos quedarnos delante de la tele hasta horas que unos años antes parecerían intempestivas y prohibitivas. Si tengo que destacar dos series de ficción de los 80 , buenas, realmente buenas, de calidad y con argumentos muy trabajados esas eran "Lou Grant" y "Canción triste de Hill Street".
En Lou Grant, se recreaba la redacción de un periódico (Los Angeles Tribune) y en cada capítulo Lou, Billie, el fortógrafo "Animal", Charlie, Joe Rossi y la señora Margaret Pynchon nos deleitaban con tramas y problemas típicos de la profesión periodística. Los guiones eran muy elaborados y realistas, incluso se puede decir que con el paso del tiempo no han perdido actualidad muchos de ellos. Más de una vocación periodística surgió de esa serie en alguno de los varios pases en que la "echaron".
Por otro lado, Canción Triste de Hill Street, destacaba en primer lugar por su música. ¡Excepcional!. Esta serie narraba la vida cotidiana en una comisaría neoyorquina. Aunque era una película coral, el protagonista más destacado era el capitán Furillo, un antihéroe que encajaba perfectamente en esa atmósfera de cierta melancolía que rodeaba la serie.
En las tramas se mostraba la cara más humana de los personajes: sus miedos, sus flaquezas, sus relaciones personales. Nada que ver con las series policiacas anteriores, tipo los hombres de Harrelson o Starsky y Hutch, con guiones predecibles y donde lo que primaba era la acción. Nada que ver.
¿quién no recuerda frases míticas como "Tengan cuidado ahí fuera" o " vayan a por ellos antes de que ellos vengan a por vosotros" que decía tras cada charla matinal a sus hombres el sargento Esterhaus. Genial serie, una obra maestra.
Lou Grant y Blue Street Hill, son dos series de culto. Sin duda de lo mejor que la televisón nos ha ofrecido en series de ficción. Muchas de las series que hoy pueblan las televisones han bebido claramente en estos dos clásicos.


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