Crecimos con el amigo Félix y el comandante Cousteau
Para muchas personas de mi generación , los que ahora tenemos treintaytantos, no fue Chanquete el primer muerto televisivo que nos impresionó. Años antes de que el tal Pancho corriera y gritara por la playas de Nerja anunciando la muerte del viejo marinero azul, nosotros ya habíamos llorando, una década antes, el fatal accidente de Félix Rodríguez de la Fuente.
El amigo Félix ( Enrique y Ana dixit ) nos hablaba con su voz barroca , su tono grave y su verbo convincente de nuestro "amigo el lobo", del halcón peregrino, e incluso del aguila real o el buitre leonado y de toda la fauna ibérica inimaginable. A la vez, nos deleitaba con imágenes espectaculares, y nos animaba a respetar la naturaleza como un tesoro frágil que debíamos conservar.
"El hombre y la Tierra" era un program hecho con la pasión del que disfruta haciendo un trabajo vocacional. El burgalés Félix Rodríguez de la Fuente era licenciado en medicina pero nunca ejerció de galeno, nada más acabar la carrera se especializó en el conocimiento de los Halcones (su manual de cetrería es todavía hoy un referente) y del Lobo, y orientó toda su labor profesional en el estudio de la naturaleza. Fue un pionero y un comunicador excepcional. Quizás para muchos sea el Richard Attenboroung español, pero con muchos menos medios técnicos y más conocimientos que el genial británico. Puede ser, pero yo me quedo con Félix.
Su carisma y capacidad divulgativa no ha tenido relevo ni continuidad en España, lástima. Murió en un accidente de helicóptero en Canada, mientras investigaba la fauna autóctona. Si Félix hubiera nacido en Estados Unidos, hoy varias cátedras universitarias llevarían su nombre...
El otro gran documentalista de la época era el francés Jacques Cousteau. El comandante Cousteau (pronunciado custó) a bordo de su barco el Calipso y con su inseparable gorro rojo de lana, fue capaz de escudriñar las profundidades marinas y darnos a conocer las especies que sobrevivían en tan misterioso mundo. Los niños de los 80 vimos por primera vez tiburones en su habitat natural antes de que Spielberg asustara al mundo con sus películas sensacionalistas una década después.
Cousteau era sobre todo un aventurero. Si en Rodríguez De la fuente dominaba el caracter científico e investigador por encima de todo, en la vida de Cousteau la pasión dominante era la aventura.
Gracias a un invento del ingeniero Emile Gagnan, nuestro intrépido navegante pudo utilizar un equipo de respiración submarina basado en aire comprimido contenido en una botella, el "Aqua-Lung" (en inglés, pulmón acuático). De este modo fue capaz de adentrarse en su aventura hasta el fondo de los océanos y mostranos ese universo colorista y misterioso, hasta entonces poco conocido, que su serie "mundo submarino" divulgaba.
Queridos amigos, llegados a este punto y con gran dolor de mi corazón, debo reconocer que había otro "divulgador", otro sujeto que pululaba por las televisiones, bueno por la televisión (al inicio de los 80 sólo existía un canal y algo a lo que le llamaban el UHF). Este sujeto, individuo o , si preferís , impresentable, respondía al nombre de Fernando Jiménez del Oso, el profesor Jiménez del Oso. No quisiera que algún joven lector mezclara a dos gigantes de la ciencia y la comunicación como Felix R. de la Fuente y Cousteau con este individuo, pero creo que es justo explicar toda la realidad de la tele de la época en materia de divulgación científica. En el caso del profesor Jiménez del Oso, lo de científico ponerlo entre comillas. Muchas comillas.
Los programas de este individuo se llamaban "la puerta del misterio" y "más allá". Bajo una capa de ropaje y rigor científico nos mostraba, a los niños de la época, películas del YETI, que parecía que fuera amigo suyo por lo habitual que salía en las filmaciones del programa; también nos informaba de que había vida en Marte (por supuesto, él tenía las pruebas que consistían en una película rodada en el planeta marciano, donde el ambiente era rojizo y había cosas difuminadas moviéndose aleatoriamente por la superficie, que se suponía que era los indígenas marcianos); nos enterábamos entre otras cosas de que los americanos tenían una base secreta en la cara oscura de la luna (sic) ; o incluso puedo aseguraros que en uno de los capítulos yo vi al monstruo del lago Ness chocando contra una lancha. Ovnis, monstruos marinos, habitantes de la atlántida, ... Simplemente delirante.
Claro que para un niño de 12 años , cuyo único criterio científico era entonces el bagaje de 6º de EGB y la recién nacida revista "muy interesante", aquellas afirmaciones y documentales "científicos" del televisivo profesor del Oso , eran y fueron Vox dei durante mucho tiempo. ¡Menuda estafa!. ¿qué habrá sido de este genio de la divulgación científica?
Dejando aparte, lo evidente. Creo que fue un privilegio crecer con dos divulgadores científicos de la talla de Felix Rodríguez de la Fuente y el comandante Cousteua.
El amigo Félix ( Enrique y Ana dixit ) nos hablaba con su voz barroca , su tono grave y su verbo convincente de nuestro "amigo el lobo", del halcón peregrino, e incluso del aguila real o el buitre leonado y de toda la fauna ibérica inimaginable. A la vez, nos deleitaba con imágenes espectaculares, y nos animaba a respetar la naturaleza como un tesoro frágil que debíamos conservar.
"El hombre y la Tierra" era un program hecho con la pasión del que disfruta haciendo un trabajo vocacional. El burgalés Félix Rodríguez de la Fuente era licenciado en medicina pero nunca ejerció de galeno, nada más acabar la carrera se especializó en el conocimiento de los Halcones (su manual de cetrería es todavía hoy un referente) y del Lobo, y orientó toda su labor profesional en el estudio de la naturaleza. Fue un pionero y un comunicador excepcional. Quizás para muchos sea el Richard Attenboroung español, pero con muchos menos medios técnicos y más conocimientos que el genial británico. Puede ser, pero yo me quedo con Félix.
Su carisma y capacidad divulgativa no ha tenido relevo ni continuidad en España, lástima. Murió en un accidente de helicóptero en Canada, mientras investigaba la fauna autóctona. Si Félix hubiera nacido en Estados Unidos, hoy varias cátedras universitarias llevarían su nombre...
El otro gran documentalista de la época era el francés Jacques Cousteau. El comandante Cousteau (pronunciado custó) a bordo de su barco el Calipso y con su inseparable gorro rojo de lana, fue capaz de escudriñar las profundidades marinas y darnos a conocer las especies que sobrevivían en tan misterioso mundo. Los niños de los 80 vimos por primera vez tiburones en su habitat natural antes de que Spielberg asustara al mundo con sus películas sensacionalistas una década después.
Cousteau era sobre todo un aventurero. Si en Rodríguez De la fuente dominaba el caracter científico e investigador por encima de todo, en la vida de Cousteau la pasión dominante era la aventura.
Gracias a un invento del ingeniero Emile Gagnan, nuestro intrépido navegante pudo utilizar un equipo de respiración submarina basado en aire comprimido contenido en una botella, el "Aqua-Lung" (en inglés, pulmón acuático). De este modo fue capaz de adentrarse en su aventura hasta el fondo de los océanos y mostranos ese universo colorista y misterioso, hasta entonces poco conocido, que su serie "mundo submarino" divulgaba.
Queridos amigos, llegados a este punto y con gran dolor de mi corazón, debo reconocer que había otro "divulgador", otro sujeto que pululaba por las televisiones, bueno por la televisión (al inicio de los 80 sólo existía un canal y algo a lo que le llamaban el UHF). Este sujeto, individuo o , si preferís , impresentable, respondía al nombre de Fernando Jiménez del Oso, el profesor Jiménez del Oso. No quisiera que algún joven lector mezclara a dos gigantes de la ciencia y la comunicación como Felix R. de la Fuente y Cousteau con este individuo, pero creo que es justo explicar toda la realidad de la tele de la época en materia de divulgación científica. En el caso del profesor Jiménez del Oso, lo de científico ponerlo entre comillas. Muchas comillas.
Los programas de este individuo se llamaban "la puerta del misterio" y "más allá". Bajo una capa de ropaje y rigor científico nos mostraba, a los niños de la época, películas del YETI, que parecía que fuera amigo suyo por lo habitual que salía en las filmaciones del programa; también nos informaba de que había vida en Marte (por supuesto, él tenía las pruebas que consistían en una película rodada en el planeta marciano, donde el ambiente era rojizo y había cosas difuminadas moviéndose aleatoriamente por la superficie, que se suponía que era los indígenas marcianos); nos enterábamos entre otras cosas de que los americanos tenían una base secreta en la cara oscura de la luna (sic) ; o incluso puedo aseguraros que en uno de los capítulos yo vi al monstruo del lago Ness chocando contra una lancha. Ovnis, monstruos marinos, habitantes de la atlántida, ... Simplemente delirante.
Claro que para un niño de 12 años , cuyo único criterio científico era entonces el bagaje de 6º de EGB y la recién nacida revista "muy interesante", aquellas afirmaciones y documentales "científicos" del televisivo profesor del Oso , eran y fueron Vox dei durante mucho tiempo. ¡Menuda estafa!. ¿qué habrá sido de este genio de la divulgación científica?
Dejando aparte, lo evidente. Creo que fue un privilegio crecer con dos divulgadores científicos de la talla de Felix Rodríguez de la Fuente y el comandante Cousteua.


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