Cómo ha cambiado el cuento...
Durante nuestra divertida infancia - que transcurría entre la EGB diaria, el fin de semana con Torrebruno y los goles de Kempes, Santillana o Quini el domingo - más de una vez oímos hablar de los "chinitos" , unos seres misteriosos que vivían en mundos lejanos y que por lo visto necesitaban que les enviásemos dinero con urgencia a través de unas huchas con forma de cabezas que circulaban por colegios y calles los días del Domund o cuando se terciaba.
¡ Pobres "chinitos" ! Menos mal que nos tenían a nosotros, que entre bocadillo de nocilla, lectura del Mortadelo y partida de chapas, ejercíamos de salvadores del mundo y creábamos mala conciencia a padres, familiares , conocidos y saludados para que llenaran las huchas; en nuestra ingenua inocencia nos sentíamos por unos días a mitad camino entre el Capitán Trueno y un habitante de la casa de la Pradera. ¡Nosotros salvamos a los "chinitos" !, no hay duda. Al menos eso pensábamos nosotros, como imagino que creían las generaciones anteriores, jejeje.
Resulta que dos década después, con menos pelo y por desgracia menos idealistas, leemos con estupefacción en la prensa diaria que esos "chinitos" misteriosos de antaño, ahora compran las divisiones de ordenadores de IBM, lanzan cohetes espaciales, e incluso son dueños de la gran cadena de perfumería francesa Marionnaud. Jooope!, cómo ha cambiado el cuento . ¿no? :-)
¡ Pobres "chinitos" ! Menos mal que nos tenían a nosotros, que entre bocadillo de nocilla, lectura del Mortadelo y partida de chapas, ejercíamos de salvadores del mundo y creábamos mala conciencia a padres, familiares , conocidos y saludados para que llenaran las huchas; en nuestra ingenua inocencia nos sentíamos por unos días a mitad camino entre el Capitán Trueno y un habitante de la casa de la Pradera. ¡Nosotros salvamos a los "chinitos" !, no hay duda. Al menos eso pensábamos nosotros, como imagino que creían las generaciones anteriores, jejeje.
Resulta que dos década después, con menos pelo y por desgracia menos idealistas, leemos con estupefacción en la prensa diaria que esos "chinitos" misteriosos de antaño, ahora compran las divisiones de ordenadores de IBM, lanzan cohetes espaciales, e incluso son dueños de la gran cadena de perfumería francesa Marionnaud. Jooope!, cómo ha cambiado el cuento . ¿no? :-)


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