Algunas formas de crear confusión y desunir
Existen varias formas de crear confusión en un grupo de personas al que se quiere desunir o evitar que fortalezcan más su unidad. La primera es através de la estadística, la segunda elevando las excepciones y/o errores de algunos miembros del grupo a categoría de regla general para bajar la autoestima de la mayoría.
a) La trampa Estadística.
Dejando de lado el lenguaje políticamente correcto, no sé si saben qué es realmente un asesor fiscal. Un sujeto al que la empresa de turno le paga un buen sueldo para que, ley fiscal en mano, el impuesto de sociedades salga "lo que debe salir", que no siempre coincide con lo que debiera salir, claro. Con las estadísticas ocurre algo similar. A partir de una misma muestra 10 sociólogos podrían obtener 10 resultados diferentes y todos con la bendición de la llamada ciencia demoscópica.
Las muestras se cocinan y cada uno tiene su receta. Y ojo, estamos hablando de una misma muestra, imagínense si las muestras seleccionadas son diferentes. No existen ninguna regla fija y obligatoria ni para "cocinar", ni para seleccionar muestras estadísticas. Hay muchísimos métodos, e incluso algunos de los algoritmos que se aplican en los más prestigiosos institutos demoscópicos son más secretos y personales que la fórmula de la coca-cola. Ni siquiera en las fichas ténicas de un muestreo suelen dar el algoritmo de corrección de resultados, se limitan a dar el método general de muestreo.
Otra cosa que usted debiera saber es que mientras la estadística descriptiva trabaja con muestras (no con poblaciones totales) para obtener parámetros que de algún modo definan dicha muestra, la estadística inferencial que es la importante cara a describir el total de una población mediante una serie de índices o estadísticos (como la proporción de individuos que cumplen una determinada condición , o la media de individuos que cumplen con aquella otra condición. ) no obtiene como resultado final de sus cálculos cifras concretas sino intervalos de confianza en los que es probable que estén los estadísticos que describen esa población.
Es decir, cuando a usted le dicen que a tal partido político van a votar el 20% de los electores, además de darle una cifra cocinada mediante un algoritmo que desconoce, además hay una elección arbitraria dentro de un intervalo . El sociólogo después de hacer todos sus cálculos no obtiene el 20% sino un intervalo de confianza , por ejemplo entre 15 y 25 % . Lo de elegir 20 % es un nuevo "cocinado" o aproximación/simplificación , nadie le garantiza que esa proporción se distribuya uniformente en el intervalo, o de cualquier otra forma previsible.
El tamaño de los intervalos de confianza tampoco es fijo depende de factores como el error muestral que admitamos tener (habitualmente entre un 2 y 5%), del nivel de confianza deseado (habitualmente del 95%), o de otros factores como tamaño de la muestra (depende de nuestro presupuesto económico y tiempo). Fíjese que antes de ni siquiera empezar a tomar muestras de la población , el profesional de las estadísticas tiene que asumir una serie de decisiones arbitrarias que van a condicionar los resultados.
En todo momento estoy hablando y dando por supuesto que nuestros sociólogos , los que cocinan las muestras, son gente honrada y caminan por la ortodoxia científica. Cocinar muestras no es algo tramposo en sí, sino que es necesario y obligado. Sacar conclusiones de una muestra sin cocinar es una locura porque hay factores de azar/error que no podemos controlar totalmente al seleccionar la muestra como que los encuestados nos mientan, por poner un ejemplo. Cocinar es necesario y lógico; claro que algunos les gustan las chuletas más echas y a otros menos echas. A gusto del consumidor.
Las estadísticas tienen el valor que ustedes quieran darles; pero considero que es un error tomar en serio como VALORES ABSOLUTOS los resultados de cualquier estudio demoscópico. Hay que tomarlos como un medidor de TENDENCIAS, y hacer comparaciones dentro de la serie temporal de cada instituto demoscópico que nos merezca confianza (cada uno aplica un algoritmo de cocinado de los datos y tiene su propio método de muestreo), nunca entre dos institutos diferentes.
Las estadísticas son un instrumento de trabajo de valor relativo, este valor dependerá sobre todo de la confianza que nos merezca quien las hace. Confiar y valorar, nunca creer ciegamente. Y sin olvidar que no son fotos permanentes de la sociedad sino fotos fijas de un momento determinado que cambian con el tiempo. Hoy en día, los gustos , las fobias y las filias de los ciudadanos cambian con una facilidad pasmosa. Arrojar contra un grupo un parámetro estadístico como muestra de su decadencia es imprudente si no va acompañado de otros datos. La historia es maestra en hacernos ver que muchos muertos mil veces enterrados gozan de muy buena salud , no así los enterradores.
La manía que hay en nuestra sociedad por cuantificarlo todo y hacer estadísticas de todo es probablemente consecuencia del "enfatuamiento científico" del que ya hemos hablado alguna vez , y de algunos teóricos de la psicología social que dice que la gente (cuanto más inmadura la tendencia se acentúa) tiende a imitar lo que ve en sus ídolos o lo que hace la mayoría. Así que yo cocino una estadística para "demostrar" que la mayoría piensa como yo, y alguno caerá en mis redes o al menos neutralizo a los contrarios haciéndoles sentir bichos raros.
Miren, ni la verdad es demoscópica , ni una estadística puede captar los matices de las opiniones que no siempren son en blanco y negro, como exige la simplicidad plebiscitaria de un estudio demoscópico común.
Decía Chesterton que el que no cree en Dios acaba creiendo en cualquier cosa, y si me permiten, añado que incluso en las estadísticas.
b) considerar la excepción como regla general
En fin creo que esta otra cuestión se explica por sí sola. Quizás advertir que esta segunda trampa suele ir acompañada también con la "prueba" estadísca correspondiente y convenientemente cocinada para apoyar la falacia.
A mi me gusta poner un símil, quizás es un poco "guarro" pero muy gráfico, ya me perdonaréis. Es como si te pones delante del espejo y ves que estás sano y limpio pero tienes un "hermoso" grano de pus en la cara, la tendencia instintiva es a "reventarlo", pero ocurre que al hacerlo salpica todo el espejo y se ensucia de porquería y quizás hasta nos salpica a nosotros. Si alguien nos mirara mediante el espejo consideraría que estamos completamente manchados; vería nuestra imagen distorsionada con el pus purulento que empaña la visión através de la lente.
Quien pone la excepción como regla general para descalificar a un grupo (donde siempre hay alguna oveja negra), actúa así. Revienta uno de nuestros granos de pus, insignificantes en comparación con todo el cuerpo limpio, para que nuestra visión se vea distorsionada a ojos de otros que no profundicen demasiado en cómo es la realidad y consideren, así, que somos un foco de infección total.
En fin, no hay que ir por la vida desconfiando de todo y de todos, pero sí que hay que tener y formarse criterio para valorar cada cosa con la importancia que tiene. Así que atentos, custos quid de nocte !
a) La trampa Estadística.
Dejando de lado el lenguaje políticamente correcto, no sé si saben qué es realmente un asesor fiscal. Un sujeto al que la empresa de turno le paga un buen sueldo para que, ley fiscal en mano, el impuesto de sociedades salga "lo que debe salir", que no siempre coincide con lo que debiera salir, claro. Con las estadísticas ocurre algo similar. A partir de una misma muestra 10 sociólogos podrían obtener 10 resultados diferentes y todos con la bendición de la llamada ciencia demoscópica.
Las muestras se cocinan y cada uno tiene su receta. Y ojo, estamos hablando de una misma muestra, imagínense si las muestras seleccionadas son diferentes. No existen ninguna regla fija y obligatoria ni para "cocinar", ni para seleccionar muestras estadísticas. Hay muchísimos métodos, e incluso algunos de los algoritmos que se aplican en los más prestigiosos institutos demoscópicos son más secretos y personales que la fórmula de la coca-cola. Ni siquiera en las fichas ténicas de un muestreo suelen dar el algoritmo de corrección de resultados, se limitan a dar el método general de muestreo.
Otra cosa que usted debiera saber es que mientras la estadística descriptiva trabaja con muestras (no con poblaciones totales) para obtener parámetros que de algún modo definan dicha muestra, la estadística inferencial que es la importante cara a describir el total de una población mediante una serie de índices o estadísticos (como la proporción de individuos que cumplen una determinada condición , o la media de individuos que cumplen con aquella otra condición. ) no obtiene como resultado final de sus cálculos cifras concretas sino intervalos de confianza en los que es probable que estén los estadísticos que describen esa población.
Es decir, cuando a usted le dicen que a tal partido político van a votar el 20% de los electores, además de darle una cifra cocinada mediante un algoritmo que desconoce, además hay una elección arbitraria dentro de un intervalo . El sociólogo después de hacer todos sus cálculos no obtiene el 20% sino un intervalo de confianza , por ejemplo entre 15 y 25 % . Lo de elegir 20 % es un nuevo "cocinado" o aproximación/simplificación , nadie le garantiza que esa proporción se distribuya uniformente en el intervalo, o de cualquier otra forma previsible.
El tamaño de los intervalos de confianza tampoco es fijo depende de factores como el error muestral que admitamos tener (habitualmente entre un 2 y 5%), del nivel de confianza deseado (habitualmente del 95%), o de otros factores como tamaño de la muestra (depende de nuestro presupuesto económico y tiempo). Fíjese que antes de ni siquiera empezar a tomar muestras de la población , el profesional de las estadísticas tiene que asumir una serie de decisiones arbitrarias que van a condicionar los resultados.
En todo momento estoy hablando y dando por supuesto que nuestros sociólogos , los que cocinan las muestras, son gente honrada y caminan por la ortodoxia científica. Cocinar muestras no es algo tramposo en sí, sino que es necesario y obligado. Sacar conclusiones de una muestra sin cocinar es una locura porque hay factores de azar/error que no podemos controlar totalmente al seleccionar la muestra como que los encuestados nos mientan, por poner un ejemplo. Cocinar es necesario y lógico; claro que algunos les gustan las chuletas más echas y a otros menos echas. A gusto del consumidor.
Las estadísticas tienen el valor que ustedes quieran darles; pero considero que es un error tomar en serio como VALORES ABSOLUTOS los resultados de cualquier estudio demoscópico. Hay que tomarlos como un medidor de TENDENCIAS, y hacer comparaciones dentro de la serie temporal de cada instituto demoscópico que nos merezca confianza (cada uno aplica un algoritmo de cocinado de los datos y tiene su propio método de muestreo), nunca entre dos institutos diferentes.
Las estadísticas son un instrumento de trabajo de valor relativo, este valor dependerá sobre todo de la confianza que nos merezca quien las hace. Confiar y valorar, nunca creer ciegamente. Y sin olvidar que no son fotos permanentes de la sociedad sino fotos fijas de un momento determinado que cambian con el tiempo. Hoy en día, los gustos , las fobias y las filias de los ciudadanos cambian con una facilidad pasmosa. Arrojar contra un grupo un parámetro estadístico como muestra de su decadencia es imprudente si no va acompañado de otros datos. La historia es maestra en hacernos ver que muchos muertos mil veces enterrados gozan de muy buena salud , no así los enterradores.
La manía que hay en nuestra sociedad por cuantificarlo todo y hacer estadísticas de todo es probablemente consecuencia del "enfatuamiento científico" del que ya hemos hablado alguna vez , y de algunos teóricos de la psicología social que dice que la gente (cuanto más inmadura la tendencia se acentúa) tiende a imitar lo que ve en sus ídolos o lo que hace la mayoría. Así que yo cocino una estadística para "demostrar" que la mayoría piensa como yo, y alguno caerá en mis redes o al menos neutralizo a los contrarios haciéndoles sentir bichos raros.
Miren, ni la verdad es demoscópica , ni una estadística puede captar los matices de las opiniones que no siempren son en blanco y negro, como exige la simplicidad plebiscitaria de un estudio demoscópico común.
Decía Chesterton que el que no cree en Dios acaba creiendo en cualquier cosa, y si me permiten, añado que incluso en las estadísticas.
b) considerar la excepción como regla general
En fin creo que esta otra cuestión se explica por sí sola. Quizás advertir que esta segunda trampa suele ir acompañada también con la "prueba" estadísca correspondiente y convenientemente cocinada para apoyar la falacia.
A mi me gusta poner un símil, quizás es un poco "guarro" pero muy gráfico, ya me perdonaréis. Es como si te pones delante del espejo y ves que estás sano y limpio pero tienes un "hermoso" grano de pus en la cara, la tendencia instintiva es a "reventarlo", pero ocurre que al hacerlo salpica todo el espejo y se ensucia de porquería y quizás hasta nos salpica a nosotros. Si alguien nos mirara mediante el espejo consideraría que estamos completamente manchados; vería nuestra imagen distorsionada con el pus purulento que empaña la visión através de la lente.
Quien pone la excepción como regla general para descalificar a un grupo (donde siempre hay alguna oveja negra), actúa así. Revienta uno de nuestros granos de pus, insignificantes en comparación con todo el cuerpo limpio, para que nuestra visión se vea distorsionada a ojos de otros que no profundicen demasiado en cómo es la realidad y consideren, así, que somos un foco de infección total.
En fin, no hay que ir por la vida desconfiando de todo y de todos, pero sí que hay que tener y formarse criterio para valorar cada cosa con la importancia que tiene. Así que atentos, custos quid de nocte !


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