SuperLópez, un juguete roto
Una idea bastante común de quienes viven un tiempo en Estados Unidos es que en esa nación quizás no tengan los mejores productos pero los saben vender muy, pero que muy bien. USA es el país del marketing.
El caso es que a finales de los 80 la Generals Motors decide instalarse en España , concretamente en Figueruelas (Zaragoza), y comenzar a fabricar sus coches desde allí para abastecer el creciente mercado europeo. La famosa deslocalización, ya saben.
Al frente del tinglado decidieron poner a un brillante ingeniero español que durante años desarrolló su carrera profesional en diversas plantas de la empresa en norteamerica, Ignacio López de Arriortúa. Era el candidato perfecto para dar a conocer y publicitar la empresa en España, aunque si no lo era harían que pareciera el candidato perfecto. Un López, de orígenes humildes, que a base de esfuerzo y estudio había desarrollado un supuesto sistema original y casi mágico de organización empresarial que causaba admiración (al menos así nos lo vendieron), casi nada....
Humilde hasta la médula, llamaba a los obreros : "los señores trabajadores" y tenías su oficina a ras de la zona de producción, nada de alturas jerárquicas. Un genio del pueblo reconocido por los americanos, que en su infancia incluso había ordeñado vacas y que no se olvidaba de sus humildes orígenes en Amorebieta , pueblo al que iba a colmar de riquezas y puestos de trabajo desde su privilegiada posición, y que encima era vasco (el peaje nacionalista) pero se apellidaba López, de Arriortúa, pero López al fin y al cabo. Todo perfecto e idílico para encajar en el imaginario social español, the americam dream made in Spain. Había nacido SUPERLÓPEZ.
Una ingeniosa operación de marketing había convertido al brillante ingeniero industrial español, Ignacio López, en SuperLópez. Lo malo es que don Ignacio se lo creyó. Se creyó la propaganda de su empresa. Y realmente llegó a pensar que la empresa era él y que era un genio. Nada más lejos de la realidad. La General Motors (OPEL) no iba a confiar realmente su funcionamiento a un aventurero que dirigiera con métodos carismáticos su patrimonio. Estas multinacionales trabajan y toman las decisiones directivas en grupo y siempre con el visto bueno de la central, que es la que corta el bacalao y tiene la última palabra. Pero por supuesto a los españoles nos vendieron el liderato de carismático de SuperLopez como todo lo contrario. Una campaña de marketing, muy al estilo de Lee Jacoca , donde se creaba artificalmente un líder ideal que se identificaba en último término con la empresa. Deja vu para quien estuviera algo viajado , pero bastante novedoso en España.
En realidad, el "revolucionario" método empresarial de don Ignacio consistía en que la fábrica de Figueruelas, aprovechando que muchos de sus proveedores eran pymes que trabajarían en exclusiva para la OPEL, obligaba a éstos a bajar los precios si querían seguir trabajando para la multinacional. Se les "apretaba las tuercas" hasta límites casi mafiosos para aumentar los beneficios de la empresa. Práctica , que por cierto, es bastante habitual para los que quieren vender sus mercancías en los grandes hipermercados. Creo recordar que Pascual , el de la leche, aguantó durante casi una década sin someterse a la "dictadura" de Pryca, Alcampo y compañía, pero al fin ha tenido que pasar por el aro, como todos, si quiere sobrevivir.
Pero a lo que íbamos, con este método de dirección parece ser que don Ignacio ahorró bastantes duros a Generals Motors, y su aureola crecía y crecía y los medios de comunicación de masas (curiosamente bastante acríticos) no paraban de elogiar y entrevistar a tan alto "genio". Lógicamente a principios los 90 , los universitarios españoles querían ser , los de derecho como Mario conde, los de empresariales como , Javier de la Rosa (el empresario modelo), y los ingenieros admiraban a Superlópez. Visto con pespectiva, una década después, qué quieren que les diga. Yo viví esa universidad..., ufff.
Durante un tiempo pensé que Ignacio López de Arriortúa era uno más de los caraduras que había medrado en la era Solchaga , pero con el tiempo cambié de opinión y me dí cuenta que don Ignacio fue un inocentón que realmente se creyó Superlopez, la caricatura que General Motors había creado a través de su departamento de marketing. Nada que ver con la España del pelotazo y del convoluto. Prueba de ésta ilusión (de iluso) en la que vivía nuestro super-ingeniero es que cuando la empresa consideró que el efecto mediático de Superlopez ya se había amortizado, lo arrinconó y cada vez era más evidente que no contaba con él. Don Ignacio también se da cuenta de esto y creyéndose el quicio sobre el que descansaba el funcionamiento de la empresa, manda un órdago a los dueños y les amenaza con marcharse a la competencia. Por supuesto a la G.M. le da igual e incluso posibilitó todo tipo de facilidades para su marcha, si esa seguía siendo su querencia. Esto debería haber hecho reflexionar a Arriortúa , pero recuerden que él se creía Superlópez y la vanidad ciega mucho la inteligencia y la capacidad de razonar.
Aprovechando la coyuntura, FORD (el gran competidor norteamericano de General Motors) le hace una oferta millonaria para contratarle. No se crean que en Ford querían a López por sus genialidades, sino por los secretos empresarales y planes de estrategias futuras que conocía. Tan es así, que al darse cuenta en G.M. que Arriortúa había desvelado parte de los secretos de empresa a su competencia, ponen en manos de tribunales el caso. Llegan a un acuerdo extrajudicial las dos compañía y el resultado es que Ford despide a don Ignacio. Ya no tenía nada que les sirviera. ¿ustedes se imaginan a una multinacional despidiendo a alguien que realmente fuera un genio? Yo no.
Unos años después, se produjo en España un caso similar (no igual) con la contratación de un tal Berlstelman (o algo así, que más da) por parte de la Telefónica del ínclito Villalonga. El llamado "ronaldo de las telecomunicaciones" (sic) no era mas que un antiguo funcionario-burócrata de Bruselas con cuyas influencias y secretos pensaba el presidente de telefónica que podría hacer y deshacer a gusto en el mercado. No se le contrató por su valía personal, igual que sucedió con Lopez de Arriortúa y la Ford. Ni les cuento lo que pasó con el ronaldo de las telecomunicaciones y Telefónica, aquello fue de chiste cuando este ronaldo no tocó bola al cambiar el gobierno comunitario y esfumarse sus influencias.
Volvamos a Arriortúa. Tras el acuerdo extrajudicial en Europa y posterior expulsión de la Ford, los problemas para nuestro ingeniero favorito continuaron. La GM quiso darle un escarmiento y le denunció ante un tribunal norteamericano. El juez encontró indicios racionales de delito y pidió su extradición a España. Un terrible accidente de tráfico impidió que don Ignacio pasara a manos del juez. Suspicacias al margen, hay que decir que Arriortúa quedo bastante mal parado de su accidente y no sólo físicamente. Hoy vive bastante ajeno al mundo de los negocios, tras algunos fracasos empresariales más o menos sonados y dedicarse a la asesoría antes del accidente. Hay quien dice que incluso vive ajeno a la realidad? Lo dejo aquí.
¿Cómo una persona tan brillante y con una bonhomía natural pudo llegar a creerse una especie de superhéroe fabricado por el marketing, llegando incluso a cometer prácticas que cuando menos, son éticamente dudosas? Hace pensar que a veces podamos ser juguetes en manos de otros, y ¡qué triste es acabar siendo un jueguete roto!.
Me cuentan que la hija de don Ignacio es también una persona muy brillante y un futuro muy prometedor. Ojalá haya aprendido la lección. En esta vida no basta con ser buena persona e inteligente. Como bien decía José María García , la adulación debilita.
El caso es que a finales de los 80 la Generals Motors decide instalarse en España , concretamente en Figueruelas (Zaragoza), y comenzar a fabricar sus coches desde allí para abastecer el creciente mercado europeo. La famosa deslocalización, ya saben.
Al frente del tinglado decidieron poner a un brillante ingeniero español que durante años desarrolló su carrera profesional en diversas plantas de la empresa en norteamerica, Ignacio López de Arriortúa. Era el candidato perfecto para dar a conocer y publicitar la empresa en España, aunque si no lo era harían que pareciera el candidato perfecto. Un López, de orígenes humildes, que a base de esfuerzo y estudio había desarrollado un supuesto sistema original y casi mágico de organización empresarial que causaba admiración (al menos así nos lo vendieron), casi nada....
Humilde hasta la médula, llamaba a los obreros : "los señores trabajadores" y tenías su oficina a ras de la zona de producción, nada de alturas jerárquicas. Un genio del pueblo reconocido por los americanos, que en su infancia incluso había ordeñado vacas y que no se olvidaba de sus humildes orígenes en Amorebieta , pueblo al que iba a colmar de riquezas y puestos de trabajo desde su privilegiada posición, y que encima era vasco (el peaje nacionalista) pero se apellidaba López, de Arriortúa, pero López al fin y al cabo. Todo perfecto e idílico para encajar en el imaginario social español, the americam dream made in Spain. Había nacido SUPERLÓPEZ.
Una ingeniosa operación de marketing había convertido al brillante ingeniero industrial español, Ignacio López, en SuperLópez. Lo malo es que don Ignacio se lo creyó. Se creyó la propaganda de su empresa. Y realmente llegó a pensar que la empresa era él y que era un genio. Nada más lejos de la realidad. La General Motors (OPEL) no iba a confiar realmente su funcionamiento a un aventurero que dirigiera con métodos carismáticos su patrimonio. Estas multinacionales trabajan y toman las decisiones directivas en grupo y siempre con el visto bueno de la central, que es la que corta el bacalao y tiene la última palabra. Pero por supuesto a los españoles nos vendieron el liderato de carismático de SuperLopez como todo lo contrario. Una campaña de marketing, muy al estilo de Lee Jacoca , donde se creaba artificalmente un líder ideal que se identificaba en último término con la empresa. Deja vu para quien estuviera algo viajado , pero bastante novedoso en España.
En realidad, el "revolucionario" método empresarial de don Ignacio consistía en que la fábrica de Figueruelas, aprovechando que muchos de sus proveedores eran pymes que trabajarían en exclusiva para la OPEL, obligaba a éstos a bajar los precios si querían seguir trabajando para la multinacional. Se les "apretaba las tuercas" hasta límites casi mafiosos para aumentar los beneficios de la empresa. Práctica , que por cierto, es bastante habitual para los que quieren vender sus mercancías en los grandes hipermercados. Creo recordar que Pascual , el de la leche, aguantó durante casi una década sin someterse a la "dictadura" de Pryca, Alcampo y compañía, pero al fin ha tenido que pasar por el aro, como todos, si quiere sobrevivir.
Pero a lo que íbamos, con este método de dirección parece ser que don Ignacio ahorró bastantes duros a Generals Motors, y su aureola crecía y crecía y los medios de comunicación de masas (curiosamente bastante acríticos) no paraban de elogiar y entrevistar a tan alto "genio". Lógicamente a principios los 90 , los universitarios españoles querían ser , los de derecho como Mario conde, los de empresariales como , Javier de la Rosa (el empresario modelo), y los ingenieros admiraban a Superlópez. Visto con pespectiva, una década después, qué quieren que les diga. Yo viví esa universidad..., ufff.
Durante un tiempo pensé que Ignacio López de Arriortúa era uno más de los caraduras que había medrado en la era Solchaga , pero con el tiempo cambié de opinión y me dí cuenta que don Ignacio fue un inocentón que realmente se creyó Superlopez, la caricatura que General Motors había creado a través de su departamento de marketing. Nada que ver con la España del pelotazo y del convoluto. Prueba de ésta ilusión (de iluso) en la que vivía nuestro super-ingeniero es que cuando la empresa consideró que el efecto mediático de Superlopez ya se había amortizado, lo arrinconó y cada vez era más evidente que no contaba con él. Don Ignacio también se da cuenta de esto y creyéndose el quicio sobre el que descansaba el funcionamiento de la empresa, manda un órdago a los dueños y les amenaza con marcharse a la competencia. Por supuesto a la G.M. le da igual e incluso posibilitó todo tipo de facilidades para su marcha, si esa seguía siendo su querencia. Esto debería haber hecho reflexionar a Arriortúa , pero recuerden que él se creía Superlópez y la vanidad ciega mucho la inteligencia y la capacidad de razonar.
Aprovechando la coyuntura, FORD (el gran competidor norteamericano de General Motors) le hace una oferta millonaria para contratarle. No se crean que en Ford querían a López por sus genialidades, sino por los secretos empresarales y planes de estrategias futuras que conocía. Tan es así, que al darse cuenta en G.M. que Arriortúa había desvelado parte de los secretos de empresa a su competencia, ponen en manos de tribunales el caso. Llegan a un acuerdo extrajudicial las dos compañía y el resultado es que Ford despide a don Ignacio. Ya no tenía nada que les sirviera. ¿ustedes se imaginan a una multinacional despidiendo a alguien que realmente fuera un genio? Yo no.
Unos años después, se produjo en España un caso similar (no igual) con la contratación de un tal Berlstelman (o algo así, que más da) por parte de la Telefónica del ínclito Villalonga. El llamado "ronaldo de las telecomunicaciones" (sic) no era mas que un antiguo funcionario-burócrata de Bruselas con cuyas influencias y secretos pensaba el presidente de telefónica que podría hacer y deshacer a gusto en el mercado. No se le contrató por su valía personal, igual que sucedió con Lopez de Arriortúa y la Ford. Ni les cuento lo que pasó con el ronaldo de las telecomunicaciones y Telefónica, aquello fue de chiste cuando este ronaldo no tocó bola al cambiar el gobierno comunitario y esfumarse sus influencias.
Volvamos a Arriortúa. Tras el acuerdo extrajudicial en Europa y posterior expulsión de la Ford, los problemas para nuestro ingeniero favorito continuaron. La GM quiso darle un escarmiento y le denunció ante un tribunal norteamericano. El juez encontró indicios racionales de delito y pidió su extradición a España. Un terrible accidente de tráfico impidió que don Ignacio pasara a manos del juez. Suspicacias al margen, hay que decir que Arriortúa quedo bastante mal parado de su accidente y no sólo físicamente. Hoy vive bastante ajeno al mundo de los negocios, tras algunos fracasos empresariales más o menos sonados y dedicarse a la asesoría antes del accidente. Hay quien dice que incluso vive ajeno a la realidad? Lo dejo aquí.
¿Cómo una persona tan brillante y con una bonhomía natural pudo llegar a creerse una especie de superhéroe fabricado por el marketing, llegando incluso a cometer prácticas que cuando menos, son éticamente dudosas? Hace pensar que a veces podamos ser juguetes en manos de otros, y ¡qué triste es acabar siendo un jueguete roto!.
Me cuentan que la hija de don Ignacio es también una persona muy brillante y un futuro muy prometedor. Ojalá haya aprendido la lección. En esta vida no basta con ser buena persona e inteligente. Como bien decía José María García , la adulación debilita.


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